lunes, 9 de enero de 2012

¿A quién se la pondrías tú?


Hace relativamente poco me sorprendí a mi misma viendo los típicos anuncios de Teletienda a las tantas de la madrugada. Me sorprendí bastante. Ya que por una vez en mi vida me entraron ganas de coger el móvil y llamar al dichoso número de nueve dígitos gastándome una cifra de tres. Era una nariz. Si amigos, una nariz. Una nariz que se colocaba de la misma manera que te colocas las caretas en la noche de Halloween o en Carnaval. Una nariz como de goma. Que se te enganchaba a las fosas nasales y que parecía bastante incomoda a pesar de su flexibilidad. 


Ah sí claro, que no he dicho para que sirve. Su único e impensable cometido es, el mero delato de cualquier mentiroso que la lleve puesta. Me pareció genial. Simplemente genial. ¿Por qué no se habrán parado a inventarla antes? Es muy simple. Demasiado para ser cierto. Pero es que sería tan útil en mis manos… O en las manos de cualquier individuo tan poco cuerdo como yo. Solo de imaginármelo… 


¿A quién se lo pondría primero? ¡A mi hermano! No, no, no, ¡A mi padre! O… ¡A mi mejor amiga cuando le digo que me veo horrenda! Para seros sincera… Podría frenar y pararme a pensar en usos mejores, como por ejemplo… Averiguar si miente o no ese alguien cuando dice que el mundo se acabará algún día (paranoias mías muy serias) o ponérsela por ejemplo a mi adorado Axl cuando dice eso de “We love you guys!” Esperad… Podría también pararme a pensar en usos más serios. El mundo sería un lugar un poco más mejor, si lograra ponérsela a… “El Sopas” que hoy gobierna; sin ánimo de lucro por supuesto… Aunque habría sido mejor ponérsela antes, claro está. También me encantaría ponérsela al “Negrito del Cola Cao” (sin ánimo de ofender en absoluto) que está allá más allá del charco cuando dice que la guerra terminará. O… sin irme más lejos a ese profesor mediocre que dice que no servimos para nada, cuando en el fondo piensa en lo fracasado que es habiendo acabado su vida diciéndonoslo. Puede que no sirvamos, pero… Mírese usté en el espejo. Y… si me pongo egoísta… podría ponérsela a él, sí a ese, para saber si me quiere tanto como dice. 


Podría, claro que podría, pero… Esa nariz solo existe dentro de cada uno de nosotros y yo aún no os la puedo comprar como regalo de Reyes. aunque lo intente con toda mi buena intención. Para los que tenéis, sonároslas de vez en cuando, y… a ver si os llega a tiempo el aroma de vuestras mentiras. Y así utilizáis el Tipex ese, que es un gran invento. Aunque… para algunos no será suficientemente útil y tendrán que esperar a la máquina del tiempo.  

6 comentarios:

(N)evermore dijo...

Joder, lo más original que he leído en muuuuucho tiempo. No sé de donde sacas todas estas ideas, pero tienes una imaginación envidiable *-*
<3

Lucia's Box dijo...

Haría muchas tonterías y me divertiría mucho,luego ya lo usaría para hacer algo de provecho.
Muy bonito,sí señor,precioso.
Muaa:)

Javier Copado dijo...

Original cuanto menos :)
Espero que, de la manera que sea, te traiga verdades como puños en la medida de lo posible. Las mentiras son necesarias, pero al final, lo que sigue, es una verdad.

Mai dijo...

Hay como me hubiera gustado tener una nariz de esas para saber como tu dices si ese alguen te miente o no... o para darme cuenta de lo que pasa a mi alrededor. Y para que te quedes contenta de una vez lo he leido y me gusta!! :)

Ginebra dijo...

Una imaginación increíble la tuya! Pero yo lo único que veo anunciado en la teletienda, por desgracia, son utensilios de cocina para la gente más patosa del mundo o fregonas especiales para la limpiar la más asquerosa de las casas ;)
En fin, increíble! :)

Dana O'hara dijo...

Mañana, siempre mañana. Pero mañana nunca llega. Levántate hoy.