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domingo, 23 de diciembre de 2012

Pero seré libre


Nos pisotean. Nos machacan. Nos tienen en sus manos, en sus puños. La sociedad una vez fue libre. Ahora nadie es libre. Nadie te digo. Somos unas marionetas, marionetas de lo absurdo, el deber, la ley, marionetas del capitalismo, marionetas del consumismo, de lo que hay y no hay. Del mercado, la moda, los estereotipos, los deberes sociales, la educación, lo político y lo políticamente correcto. Esclavos del mundo.

Todo se rige por algo, todo tiene una razón de existir, y la nuestra es la esclavitud. Esclavos para una sociedad de la que nadie saca tajada. Vivimos esclavizados para vivir, una supuesta vida libre. Somos como los insectos que ven la luz a través de una ventana pero se chocan contra el cristal en el intento de alcanzarla. Todos decimos tener las ideas claras. En mi caso, estudiaré, trabajaré, ganaré (poco) dinero, compraré una casa, viviré en ella solo de noche como en una pensión y seré esclava del banco con la hipoteca o esclava del alquiler. Pero seré libre. Pagaré las facturas de la luz, el gas y el agua, pagaré mi factura de teléfono, el 3G y el WI-FI. Pero seré libre. Libre y un cojón.

Nos partimos el lomo para tener con lo que ser felices. Supuestamente felices, porque es lo que el mundo nos hace creer que es la felicidad. Lo simplificaré, ahora en Navidad será más fácil de entender: serás feliz cuando tengas un iPhone 5, serás feliz cuando leas este libro, cuando veas esta película, cuando lleves esta colonia, cuando compres esta champú, esta laca, cuando acabes la secundaria, cuando acabes el bachiller, cuando te saques el carnet, cuando tengas tal coche, cuando empieces en la universidad, cuando acabes la universidad, en tu primer trabajo, cuando te enamores de verdad, cuando te compres una casa grande y bonita, cuando tengas tu primer, segundo y tercer hijo, cuando les veas crecer, cuando tengas este maravilloso sofá, cuando te jubiles, cuando tus hijos tengan sus hijos, cuando mueras. ¿Cuándo acaba esto?


Otros dicen que la felicidad es el camino y no un destino. Espera, ¿Qué? No voy a volver a repetir esa larga lista, porque me parece absolutamente pedante. ¿Alguien ha visto felicidad en la lista? Yo desde luego no. Austera me llaman algunos, para el que no sepa la definición trataré de abreviar. Persona que no necesita gran cosa, que vive sin adornos ni ostentos, que peca de ahorrador (no necesariamente de egoísta) y que no es vanidoso. Y puede que sea la causa de mi indignación aunque no lo creo. Y no por ser austera me niego a la felicidad. Y con eso estoy tratando de explicar (quizá sin éxito) que la felicidad no está en lo material, para muchos de nosotros, sino en aquellos con los que compartes lo poco que tienes.

No vivo una vida absolutamente feliz en absoluto. Valga la redundancia. Soy feliz cuando veo cierta película con palomitas en el sofá de mi casa con mis siete amigos entre risas e interrupciones. Soy feliz cuando comparto el poco tiempo libre entre examen y examen con esa persona a la que quiero tanto y que recuerdo en cada momento de mi vida.

Pero seré libre.

Hola, bienvenidos de nuevo.
He conseguido tiempo, inspiración y un Internet en condiciones.
Es triste necesitar el consumismo para poder criticarlo.

lunes, 16 de julio de 2012

Una imbécil tratando de encontrar verdades

ESTA MAÑANA, antes del viaje que me espera hoy al paraíso, me he parado a pensar que es lo que realmente está pasando. Sí, vuelvo a las andadas después de un tiempecito. He estado pensando en el tema este de… España, nuestro hogar. Bueno, os guste o no, una ignorante que no sabe nada, hoy quiere soltar un par de chorradas.

Bien; empecemos, lo primero que voy a decir es, que vivimos manipulados, por si acaso alguien aun no se ha dado cuenta. Sí, vivimos manipulados. Por los políticos, los bancos, los sillones, las comunicaciones e incluso por nuestras propias familias y nuestros pensamientos. Lo cierto es, que me da miedo defender nada. Si defiendes a los que están a favor de Rajoy eres un facha, si defiendes a los que están a favor del 15M eres un hippie, si defiendes a los policías estás siendo un gilipollas.

Bueno pues yo dejando etiquetas a parte voy a hablar y pensar respecto a lo que veo, o me hacen ver, hoy por hoy, los que me manipulan. Si no queréis leer más, es el momento de parar y no continuar.

Bueno, está claro que la manipulación está a la orden del día, nadie sabe realmente lo que pasa, excepto el que está allí. Y los que están allí luego son capaces de manipular con palabras como todo ser humano. No hablo de mentiras, hablo de convicción y del corazón. Hablo ahora de las “protestas pacíficas” que han tenido lugar este año. Todos sabemos las causas, o al menos creemos saberlas: Los Recortes. Bueno, el caso es que yo no puedo decir nada de este tema mayormente porque no tengo ni idea. Solamente quiero decir, que yo no veo que Rajoy deje de ver el fútbol, ni veo que Letizia repita vestido, ni veo que a la niñita Leonor se le rompan las playeras. Pero si que veo, sin ir más lejos en mi casa, que mi abuela no podrá pagarse los medicamentos a no ser que nosotros la ayudemos. Eso es todo. También veo, que ni mi madre ni mi padre nos pueden llevar a ningún sitio estas vacaciones: “Porque no hay dinero, hijos” Y sí, es un poco triste la verdad.

Yo no he ido a protestar. Estoy totalmente a favor de las protestas. Lo que pasa es que no creo que sean fructíferas ni a corto ni a largo plazo. No sé lo que en esas protestas ocurre ni encuentro manera humana de saberlo, porque lo siento mucho pero no puedo creerme lo que veo en las telecomunicaciones. Una intenta informarse y solo encuentra a gente que defiende a los protestantes descaradamente y otra que defiende a los políticos y a los policías todavía más descaradamente. Yo de veras que lo siento pero, no sé nada. Cuando veo a gente empujándose, pegándose, ensangrentados, con moratones en los costados, tirados en el suelo, siendo pisoteados por policías... se me encoge el alma. Cuando veo a todos esos policías protegidos hasta los huevos cargando contra todos esos hombres y mujeres… Se me encoge el alma.

Pero cuando trato de entender esa necesidad de provocar… No puedo entenderla. Yo también sufro por culpa de los payasos, por culpa de la mala gestión, por culpa de las mentiras, los agujeros, las estafas. Yo también lo vivo. Yo también soy estudiante, yo también me pongo enferma. Mi familia también se pone enferma. Pero lo cierto es que no veo solución haciendo lo que se hace. Lo siento de nuevo. Puede que a mi también me hayan comido el coco después de tanto tiempo sin exprimirme.

Yo veo que los policías tienen que ser fríos e impasibles y que aquí y ahora hacen falta. Quizá no pegando porrazos que es lo que están haciendo. Quizá no frenando las protestas de la manera en las que las frenan, pero ellos también son ciudadanos. Algunos más monstruos que otros desde luego, pero…

Bueno que hostias, yo en realidad no veo nada, (no sé vosotros) veo posibles manipulaciones por todas partes. Los colores en este país son opuestos, y espero que entendáis que las comparaciones en estos casos son más que odiosas.



Veo que la mentira esta infravalorada y que los que se creen listos es porque anteriormente creen que los demás somos unos idiotas. Y como lo segundo no es cierto no veo que tenga justificación la mentira. Los malabarismos que se hacen con las palabras. Y lo creáis o no, todo adolescente sabe de eso con sus padres. Pero, con que derecho se puede manipular a la gente que no puede defenderse. Y no puede defenderse porque no hay otro modo, además de las protestas. Porque por supuesto, las palabras, dependiendo del lugar de donde provienen, también está infravalorada. ¿Qué cojones es esto? ¿Que mierda es esta? ¿Qué ñordo es esto?

Un dato, la tasa de natalidad ha bajado, y… Ninguna pareja quiere tener hijos o continuar teniendo hijos. Vedlo como queráis, pero… Yo también veo eso como una manipulación, indirecta, pero al fin y al cabo una manipulación. Nadie quiere tener hijos porque no puede pagar los pañales. Nadie quiere dejar las casas de sus padres porque no pueden pagarse lo que viene después. Nadie quiere estudiar porque… Espera, eso es culpa de la sociedad. Pero de eso ya hablaré otro día…

¿Por qué veo a gente protestando por sus estudios a la vez que veo a gente que no quiere coger un bolígrafo y sentarse a plantearse su patética existencia? Que triste es esto.

Antes de irme, recordaros, que vivimos manipulados y que yo, como soy una ignorante, intento aprender. Pero también empiezo a dudar de que ahora, eso sea posible sin ser manipulado previamente.

sábado, 28 de abril de 2012

Amarga

Bloqueo y encadeno las palabras en mi interior. Justo al borde de la tráquea, cuando la lengua se enreda entre dientes. Mastico las palabras, las trago, y ni a golpes las dejo salir. Ahí se quedan. Pero solo cuando los ojos lo dictan. Las lágrimas brotan de mis ojos y mi piel se templa a la vez que mi rabia. Y escupo. Vísceras y bilis en palabras. El salado de las lágrimas se mezcla y crea pólvora y explosivos en el ambiente. Humo que nubla pensamientos y que produce espejismos. Dejas de oír y solo escupes. Vomitas. Palabras con y sin sentido. Con y sin sinceridad. Con y sin rabia. Con y sin pena. Dolor. Estupefaciente incomparable el del odio. El del obcecamiento. Cuando crees que tienes razón. Cuando crees que el mundo es tu pelota, cuando crees que los saltos no afectarán en absoluto. Y luego las lágrimas me dejan y se me hielan los pies al cruzar la realidad, los trozos de cristal. Y el nudo se forma de nuevo. Y magullo mis pensamientos encarcelando recuerdos que no querré recuperar. Que no podré aunque quiera. Porque cuando me doy cuenta ya he echado raíces, y para entonces… Nadie se columpiará en mis palabras, y nadie acunará mis sonrisas. Seré soledad, seré incertidumbre y seré desesperación víctima ahogada en mis propias palabras y náufraga de un mar de sinsabores. Con los bellos ojos vidriosos como en esta tarde lluviosa, de frío y oscurecida niebla, en la que la vida me ha vuelto a sorprender y a pegar una paliza.  




Malos ratos.
Dulces lágrimas de arrepentimiento.
Y aun la quiero.

martes, 3 de abril de 2012

Libertad enlatada

La libertad es una utopía que todo ser humano ansía. Utopía inalcanzable aprisionada por las condiciones mismas del ser. El humano se aprisiona a si mismo inconscientemente. Se pone metas, se encarrila. No deja libres sus sentimientos, los guarda con los pensamientos. El ser humano nunca podrá ser libre. Ideología lo persigue guiándolo en su camino “correcto”. Política lo enmudece, lo censura. Por desgracia las fronteras lo frenan, los idiomas traban lenguas, lo “correcto” calla los gritos, las mentes las muerden los comecocos, y los altavoces hoy en día valen su peso en oro. Y no lo digo en vano. Hoy en día sin saber cómo los bolsillos han conseguido la capacidad de hablar y las carteras ya no sirven para guardar monedas. Los ojos los maneja el poder. Lo que ves, ya no es lo que es. Ya no vale con ver para creer, ni siquiera el creer para ver. Solo hace falta desmentir lo que crees ver.   

                Y... ¡Ya estamos de vacaciones! ¡Qué mal que la inspiración también!
He tenido que recurrir a un texto antiguo que me viene que ni pintado pero que no es para tirar cohetes.
¡Un saludo! ¡Y feliz libertad!

domingo, 22 de enero de 2012

Me quedé en el umbral mirándolo. Estaba arrodillado en el suelo sobre la colorida alfombra de su habitación alumbrado solamente por la luz del atardecer a través de su ventana. Estaba murmurando algo. No supe a qué o a quién hasta que se dio la vuelta. Me escondí para que no me viera, pero traté de escuchar con atención lo que decía. Hablaba con su muñeco. Sí uno de esos muñecos que les gustan a los niños que tienen el doble de masa muscular que alguien normal de este mundo. Uno de esos totalmente flexible… ¿Action Man puede ser? No sé. Empezó a hablar algo más alto, y entonces pude entenderle.  

“Cuando sea mayor seré como tú. Salvaré el mundo. Porque… Tú eres el hombre más fuerte del mundo, ¿no? Tienes más músculos que nadie y además eres muy listo. El más listo también. Irás a disparar las metralletas a la guerra como hacía el abuelo ¿verdad? Y luego volverás curado y feliz porque habrás ganado, ¿a que sí? Pues yo haré lo mismo. Pim pam pum. Mataré al malo. Y me darán mucho dinero. Seré el más rico del mundo y, y, y… Entonces me casaré con Laura. Porque como seré un héroe ella entonces me verá y me querrá. Me compraré un coche como el de papá y comeremos perdices y viviremos felices. Aunque... no sé ni que es eso... ¿Tú sabes lo que es "perdices"?...”


     Volví a incorporarme y no supe si reír o llorar.         


Perdón por la espera.
Si es que alguien ha estado esperando.
<3 

lunes, 9 de enero de 2012

¿A quién se la pondrías tú?


Hace relativamente poco me sorprendí a mi misma viendo los típicos anuncios de Teletienda a las tantas de la madrugada. Me sorprendí bastante. Ya que por una vez en mi vida me entraron ganas de coger el móvil y llamar al dichoso número de nueve dígitos gastándome una cifra de tres. Era una nariz. Si amigos, una nariz. Una nariz que se colocaba de la misma manera que te colocas las caretas en la noche de Halloween o en Carnaval. Una nariz como de goma. Que se te enganchaba a las fosas nasales y que parecía bastante incomoda a pesar de su flexibilidad. 


Ah sí claro, que no he dicho para que sirve. Su único e impensable cometido es, el mero delato de cualquier mentiroso que la lleve puesta. Me pareció genial. Simplemente genial. ¿Por qué no se habrán parado a inventarla antes? Es muy simple. Demasiado para ser cierto. Pero es que sería tan útil en mis manos… O en las manos de cualquier individuo tan poco cuerdo como yo. Solo de imaginármelo… 


¿A quién se lo pondría primero? ¡A mi hermano! No, no, no, ¡A mi padre! O… ¡A mi mejor amiga cuando le digo que me veo horrenda! Para seros sincera… Podría frenar y pararme a pensar en usos mejores, como por ejemplo… Averiguar si miente o no ese alguien cuando dice que el mundo se acabará algún día (paranoias mías muy serias) o ponérsela por ejemplo a mi adorado Axl cuando dice eso de “We love you guys!” Esperad… Podría también pararme a pensar en usos más serios. El mundo sería un lugar un poco más mejor, si lograra ponérsela a… “El Sopas” que hoy gobierna; sin ánimo de lucro por supuesto… Aunque habría sido mejor ponérsela antes, claro está. También me encantaría ponérsela al “Negrito del Cola Cao” (sin ánimo de ofender en absoluto) que está allá más allá del charco cuando dice que la guerra terminará. O… sin irme más lejos a ese profesor mediocre que dice que no servimos para nada, cuando en el fondo piensa en lo fracasado que es habiendo acabado su vida diciéndonoslo. Puede que no sirvamos, pero… Mírese usté en el espejo. Y… si me pongo egoísta… podría ponérsela a él, sí a ese, para saber si me quiere tanto como dice. 


Podría, claro que podría, pero… Esa nariz solo existe dentro de cada uno de nosotros y yo aún no os la puedo comprar como regalo de Reyes. aunque lo intente con toda mi buena intención. Para los que tenéis, sonároslas de vez en cuando, y… a ver si os llega a tiempo el aroma de vuestras mentiras. Y así utilizáis el Tipex ese, que es un gran invento. Aunque… para algunos no será suficientemente útil y tendrán que esperar a la máquina del tiempo.  

miércoles, 26 de octubre de 2011

Hoy me siento más apagada de lo normal. Me intoxico con el humo de la rutina. Mi cabeza se sacude como la llama en extinción de una vela. Mis orejas se congelan. Mis labios están secos y agrietados. Mi corazón late con lentitud, y a duras penas. Mis manos heladas tiemblan y se quedan aturdidas. Mis dedos dejan de existir unidos a mis pies. Mis ojos se humedecen. Mi nariz se enrojece. Mis pensamientos se nublan. Y no tengo ganas de nada. Me arranco las uñas. Me rasco los labios. Me hundo en el edredón y me ahogo en los pensamientos. El mundo me da la vuelta. Me desordena el alma. Levanto y este me hace caer de nuevo. Los sentimientos positivos se hunden en las repulsivas malas noticias. Si es que estos realmente existen ya escondidos en mis sonrisas. Si es que estos laten al compás de mi paralizado corazón.