lunes, 12 de mayo de 2014

Ridícula

Hay demasiadas cosas que me hacen rabiar y de la gran mayoría yo soy el detonante. Y ahora he vuelto a mis manías, no quiero rehabilitarme.

Cuando por las mañanas me siento en ese autobús con la noche en vela en los ojos ahí estás tú para decirme que soy fácil de contentar. Cuando me pongo tonta a soñar en voz alta contigo cada mañana no me mientas tanto, por favor. Eso me da rabia. Cuando el sol se está asomando todavía tengo la guardia baja pero no me hagas verme como alguien que no soy, por favor. Pero es que no te das cuenta. Pero qué rabia. Ridícula rabia.

Me da rabia acostarme por las noches y no ser capaz de ver más allá de aquello que he hecho mal a lo largo del día al encontrarme con el negro en mis párpados. No ser capaz de olvidar eso que he dicho, esa risotada ensordecedora y desagradable en un momento inapropiado, ese tropiezo en mitad del pasillo que al parecer tanta gracia ha tenido, esa contestación que ha podido ser malinterpretada de mil maneras diferentes. Y joder, esas proyecciones de futuros alternativos en las que todo, al parecer, me va mejor. Ahogarme entre mantas y qué rabia este tic en el ojo. 

Me da rabia idealizarlo todo en este mundo y no haber podido idealizar nada contigo. Haberme cansado tan tarde y tan temprano de seguir intentándolo. Pensar que quizá fueses lo que estaba buscando y en realidad ser yo la que ha cometido los errores más determinantes, solamente plantearlo me enerva y me tiro de los pelos ya. ¿Por qué lo hago? ¿Pero qué hago?  

Me da rabia sentirme sola cuando en realidad no lo estoy. Me da rabia no poder creer que alguien se preocupa por mi y no parar de buscar razones, intereses o ansias de ridiculizar. Qué imbécil no poder creer, ni por un segundo, que alguien quiera decirme algo que debiera escuchar. ¡Qué coraje! 

Me da rabia no ser capaz de encontrar cosas por las que sentirme orgullosa en la almohada, en ese caja o dentro de mis zapatos y sin embargo creer que todo lo que hacen sus manos es tan increíble. Qué rabia creer tan pocas veces que lo que hago está bien y qué difícil creer que esto que estoy haciendo no es una mierda y es algo más que compadecerme. Algunos tienen tanto orgullo que quizá tendrían que compartirlo, escribiendo un libro enseñando como robarlo a mano armada, por ejemplo. 

Cara Thayer & Louie Van Patten


Hoy es uno de esos días de: 
"Si no querías leer basura, debiste no hacerlo" 


Un 12 de mayo
2014

2 comentarios:

Alba Netzmare dijo...

No dejes que esa rabia llene tu vida. Dejar que un sentimiento así nos defina puede ser tremendamente destructivo. Lo sé porque yo me he dejado definir muchísimas veces por la soledad, y los resultados nunca son buenos.

¿Ya no escribes una entrada por día?
<3

Lucia's Box dijo...

La rabia es uno de los sentimientos más productivos que existen, puedes conseguir hacer cosas maravillosas canalizando esa rabia (como por ejemplo este texto <3)