jueves, 18 de febrero de 2016

Silla

He creado mil y una realidades a cada cual más dispar sobre quién creo ser y me las he creído todas con cada punto y coma. Desde que se me impuso la búsqueda del que sería mi sitio me pregunto si para eso no es indispensable primero encontrarse a si misma. Por fin me he dado cuenta de que lo que funciona para mi es la idea de que todo es una construcción coordinada. Me voy encontrando según voy encontrando mi sitio. Me voy conformando conforme me construyo un sitio para mi. 

Me explico. 

Hasta ahora he sido como una silla de madera rota. De esas que chirrían y se tambalean cuando alguien se les sienta pero que si nadie lo hace deja de ser útil y entonces deja de sentirse silla. Entonces piensa que es una mesa, una mesa de madera rota. De esas que están cojas y sobre las que la gente deja sus cosas pero en la que no se sentaría a comer porque está coja. Entonces se siente bandeja o aparador. Sigue incesantemente buscándose a sí misma un nombre. Sigue buscándose a si misma una utilidad, una razón de ser, alguien que la use.

Vamos pero que yo no soy una silla eso ya lo sabemos todos. Llevo siendo consciente de el hecho de que no se es para los demás cosa de toda mi vida. Pero eso no ha evitado que me sienta una silla, todavía hoy, esperando encontrar a alguien que quiera sentarse en ella. 

¿Y qué si eres una silla sobre la que nadie se sienta? Pues sigue siendo una silla. Pero no seas una silla en la que esperas que alguien se siente, sé una silla porque eres una silla y nunca dejarás de serlo. 

Descubrí esto cuando deje de intentar descubrirme. No me gustó, para qué negarlo. Ahora mi pequeña lucha es contra mi misma, contra esa necesidad de un culo bonito en mi silla. Me toca deshacer lo que me ha caracterizado siempre en el intento de crear de mi misma alguien más fuerte. Alguien que se siente a si misma aunque no sea útil para otro ser.

hogeigarren abendua

Ahora un abrazo que tal.

1 comentario:

Manuel Ricardo Castellanos Castellanos dijo...

Hola.

Tal vez esa sensación de ser poco o nada útil en este mundo, a todos nos pasa gran parte de nuestras vidas, te lo aseguro, se debe en gran medida a la mentira que nos han estado enseñando desde pequeños, desde niños: que tenemos que ser "alguien", como si no fueramos humanos, seres vivos, por el simple hecho de existir.

Nos metieron esa idea y varias parecidas desde chicos, y las sembraron bien, luego, vamos creciendo y peleando con esa idea y con razón, porque es extraña y falsa.

Al final de cuentas, cada uno de nosotros, tenemos que aprender a ser útiles para cada uno de nosotros primero, algo así como envolverse y estudiarse cada quien, aguantarse y entenderse, sufrirse y luego soportarse a sí mismos. Luego tal vez de pronto seamos útiles o de ayuda para alguien más. Nunca es fácil, pero es lo que queda por hacer.



Gracias por escribir, sigo leyéndote.